Hay una frase que escucho con frecuencia en sesión o leo en mensajes que me llegan: "Desde que descubrí que soy una Persona Altamente Sensible (PAS), muchas cosas por fin empiezan a tener sentido."
Lo entiendo perfectamente, a muchas personas les ocurre lo mismo. Descubrir la alta sensibilidad es como encontrar una pieza que llevaba años perdida y empezar, por fin, a comprender tu propia historia con más amabilidad.
De repente comprendes por qué algunos ambientes o personas te agotan tanto, por qué necesitas tiempo para procesar lo que vives, por qué determinadas críticas te dejan huella, esa sensación quizás de no encajar o por qué siempre has sentido el mundo con intensidad.
Ponerle nombre a esa forma de percibir la vida suele traer alivio. Dejas de pensar que "hay algo mal en ti" para empezar a entender que simplemente funcionas de una manera diferente a la mayoría.
También ocurre algo que pocas veces se cuenta, y es que pasado ese primer momento de comprensión, muchas personas me comentan: "Ahora entiendo lo que me pasa... pero sigo reaccionando igual."
Ahí empieza el verdadero camino, y lo mejor de todo es que ese camino puede aprenderse.
Comprender el mapa no significa haber recorrido el camino
La alta sensibilidad es un rasgo de personalidad descrito por la psicóloga Elaine N. Aron. Como ya comenté en otro artículo del blog, no es un diagnóstico ni una enfermedad a curar, sino una forma de procesar la información y responder al entorno con mayor profundidad.
Saber que eres PAS puede ayudarte a comprender tu historia, pero no hace que desaparezcan automáticamente la culpa, la autoexigencia, la procrastinación, el miedo al conflicto o la dificultad para poner límites.
Una cosa es comprenderte, hacer ese “click”, y otra muy distinta es aprender a gestionar todo aquello que sientes. Ahí es donde entra la inteligencia emocional.
La alta sensibilidad es un rasgo. La inteligencia emocional es una habilidad.
A menudo tendemos a relacionarlas, pero no son lo mismo. Ser una persona altamente sensible no implica tener una alta inteligencia emocional, y de la misma manera, una persona que no es PAS puede desarrollar excelentes habilidades emocionales.
La diferencia es sencilla:
- La alta sensibilidad forma parte de cómo percibes el mundo.
- La inteligencia emocional influye en cómo respondes a él.
La primera no la eliges y la segunda puede aprenderse y desarrollarse a lo largo de toda la vida, lo cual es una gran noticia porque significa que siempre hay margen para crecer y aprenderla.
| Alta Sensibilidad | Inteligencia Emocional |
|---|---|
| Es un rasgo de personalidad | Es un conjunto de habilidades |
| Forma parte de cómo percibes el mundo | Influye en cómo respondes a él |
| No la eliges | Puede desarrollarse |
| Te ayuda a comprenderte | Te ayuda a construir una vida más coherente |
| Responde muchas preguntas de tu historia | Empieza a transformar las respuestas |
Cinco habilidades que pueden transformar tu día a día
Cuando hablamos de inteligencia emocional no hablamos de "controlar las emociones" y de que nada te afecte. En realidad, hablamos de desarrollar habilidades que nos ayuden a vivir con más calma, claridad y coherencia, a gestionar mejor lo que nos pase:
1. Poner nombre a lo que sientes
No es lo mismo decir "estoy mal" que descubrir si lo que hay debajo es tristeza, frustración, miedo, vergüenza o decepción. Cuanto mejor entiendes lo que sientes, más fácil resulta responder de una manera consciente y entender lo que necesitas (“el mensaje” de esa emoción). Si te encuentras mal pero no profundizas en ello puede que confundas el puro cansancio con una decepción por ejemplo.
2. Regularte antes de reaccionar
Sentir con profundidad las cosas no significa reaccionar a todo. La regulación emocional no consiste en reprimir lo que sientes, sino en darte el tiempo necesario para responder en lugar de actuar por impulso explotando. A veces una pausa, un paseo, respirar profundamente o pasar unos minutos en la naturaleza cambian por completo una conversación (y sus consecuencias).
3. Expresar tus necesidades y poner límites
Muchas PAS dedican gran parte de su energía a comprender a los demás, lo cual es una fortaleza, pero esa gran empatía comprensiva no significa olvidarte de ti. La inteligencia emocional también supone aprender a expresar lo que necesitas con asertividad, decir "no" cuando es necesario y ser coherente con lo que sientes, además de sostener la incomodidad que a veces acompaña a poner límites saludables.
4. Tomar decisiones más alineadas contigo
Esperar a tener todas las certezas suele llevar a muchas personas a quedarse bloqueadas, buscar el momento perfecto, buscar más información, etc. La inteligencia emocional no elimina el miedo, pero sí ayuda a decidir con mayor confianza, aceptando que ninguna decisión viene con garantías absolutas y que el “control” es un espejismo que solo acaba agotándote.
5. Cultivar relaciones que también te cuiden
La sensibilidad florece en entornos donde puede mostrarse sin miedo, por eso también es importante aprender a reconocer qué relaciones te nutren, cuáles te drenan y qué tipo de vínculos quieres tener o construir en tu vida. No se trata de rodearte únicamente de personas altamente sensibles (ya sabes que mi enfoque es más integrador buscando cómo nos complementamos), sino que se trata de crear relaciones equilibradas donde puedas ser tú.
Eres PAS... y mucho más
Algo que intento recordar a menudo a las personas con las que trabajo es que la alta sensibilidad explica muchas cosas, pero no define por completo quién eres.
También eres tu historia, tus valores, tus decisiones, tus vínculos, tu creatividad, tu forma de cuidar y de cuidarte…
Por eso me gusta pensar que descubrir la alta sensibilidad no es el destino sino la puerta de entrada. Después viene todo lo demás: aprender a comunicarte, a descansar sin culpa, a gestionar la incertidumbre, a poner límites, a confiar más en ti y construir una vida coherente con quién eres.
Darte cuenta que no has elegido nacer con una alta sensibilidad, pero sí puedes elegir qué hacer con ella.
Por eso comprenderte te da paz, y desarrollar habilidades emocionales te da libertad.
Lo mejor de ese camino, es que nunca deja de aprenderse.
Para reflexionar ahora
Más allá de escaparnos o poder cambiar el “paisaje”, las ventanas nos invitan a ampliar la perspectiva y mirar(nos) con otros ojos para transformar el camino.
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